El geólogo Osiris de León advirtió que República Dominicana no está plenamente preparada para enfrentar un terremoto de gran magnitud y llamó a prestar especial atención a las condiciones del suelo donde se levantan las edificaciones, al considerar que estas pueden influir significativamente en los daños durante un evento sísmico.
Durante una entrevista ofrecida a Panorama, luego del conversatorio “La isla que se mueve: Terremotos históricos en La Española”, organizado por el Centro Cultural Taíno Casa del Cordón, De León explicó que las zonas construidas sobre terrenos rocosos presentan, en términos generales, una mejor respuesta sísmica, mientras que los suelos blandos pueden amplificar el movimiento del terreno y aumentar la vulnerabilidad de las estructuras.
Entre las zonas del Gran Santo Domingo que identificó como asentadas sobre roca y con una respuesta favorable ante un terremoto mencionó el Colonial, Capotillo, Naco, Piantini, Bella Vista, La Julia, Barrio Morales y Serrallés, así como sectores ubicados a lo largo de la autopista Las Américas hasta Bávaro, Punta Cana e Higüey.
“Esa zona es de roca y usted va por ahí en esa roca hasta Bávaro, Punta Cana, Higüey, y en la misma roca, con excelente respuesta”, afirmó el especialista.
En contraste, señaló que Los Prados, San Jerónimo, La Castellana, Las Brisas del Norte, Los Ríos, Arroyo Hondo, Los Alcarrizos, Gazcue y sectores ubicados hasta el kilómetro 21 presentan condiciones de suelo más vulnerables.

De León también incluyó entre las zonas con suelos blandos y antecedentes de daños sísmicos a Santiago, La Vega, Bonao, San Francisco de Macorís, Moca, Nagua, Mimentel, Castillo y otras localidades del país.
El geólogo recordó que los daños históricos provocados por terremotos se han concentrado particularmente en lugares donde predominan los suelos blandos.
“Los daños históricos, si lo vimos en esta conferencia, estuvieron en Santiago, en La Vega, en Manzanillo, donde hemos tenido suelos blandos”, sostuvo.
Como ejemplo, citó el terremoto ocurrido en Haití el 12 de enero de 2010, donde, según explicó, durante una evaluación de los daños pudo observar que las estructuras construidas sobre roca permanecieron intactas, mientras que los mayores daños se concentraron en áreas de suelo blando.
De León aclaró que esto no significa que todas las edificaciones levantadas sobre suelos blandos necesariamente colapsen, pero sí que las condiciones del terreno deben ser tomadas en cuenta al momento de diseñar y construir.
Advierte sobre construcciones en Santo Domingo Oeste
Al referirse a la zona oeste de Santo Domingo, específicamente al entorno de la avenida Luperón, De León advirtió que el terreno presenta condiciones que deben ser consideradas en el diseño de las edificaciones.
“Toda esta avenida Luperón es todo suelo. Por tanto, toda construcción sencilla o elevada tiene que considerar la mala respuesta sísmica del suelo”, explicó.
El especialista recomendó realizar análisis de respuesta sísmica local antes de construir y, cuando sea posible, retirar las capas más blandas del terreno para colocar las cimentaciones sobre materiales más rígidos.
“Si usted con un sondeo identifica que la parte más blanda es tres metros, cuatro metros, cinco metros, córtela, ponga sus zapatas o si no su edificación sobre el material más rígido y su estructura va a responder mejor que el día que tengamos un gran terremoto”, indicó.
De León también planteó que las normas de construcción deberían exigir, independientemente de la altura de las edificaciones, un análisis de respuesta sísmica local, además de una adecuada supervisión durante el proceso constructivo.
“Yo sería partidario de que nosotros por normativa exigiéramos que indistintamente de la altura de la edificación tuviéramos un análisis de respuesta sísmica local”, manifestó.
El geólogo señaló que muchas estructuras son diseñadas tomando en cuenta principalmente el peso de la construcción, pero no necesariamente las cargas sísmicas, que actúan de manera lateral y pueden superar la resistencia de las paredes y provocar el colapso.
Finalmente, De León llamó a la población a prepararse mediante la educación y el conocimiento sobre qué hacer antes, durante y después de un terremoto.
“Leer todo lo que usted pueda leer sobre terremotos, aprender, nunca cansarnos de aprender, porque hay que saber qué hacer antes, durante y después de un evento sísmico”, recomendó.
El especialista concluyó haciendo referencia a la enseñanza bíblica sobre construir sobre roca y arena, al destacar la importancia de tomar en cuenta las condiciones del terreno al momento de levantar una edificación.
TD: PP






