El Gobierno haría bien en priorizar la modernización de la carretera Sánchez, el principal corredor que comunica a Santo Domingo con las provincias sureñas, como ocurre con la autopista Duarte
Es loable la decisión del Gobierno de impulsar la construcción de la autopista del Ámbar, obra destinada a conectar, de manera más rápida, Santiago con Puerto Plata, una provincia de gran dinamismo económico, sobre todo en el área turística.
El proyecto, cuya ejecución ya fue adjudicada, contempla un trazado de menos de 30 kilómetros a través de la cordillera Septentrional, con una inversión estimada en 28,800 millones de pesos. Sin embargo, la experiencia con grandes obras de infraestructura en el país ha despertado inquietudes sobre la posibilidad de que el costo final supere el presupuesto inicial.
A ello se suman las advertencias formuladas por organizaciones ambientalistas, que alertan sobre el impacto ecológico que la obra ocasionaría en uno de los sistemas montañosos más importantes del territorio nacional. También preocupa la eventual proliferación de reclamaciones de propiedad sobre terrenos estatales, una situación que, en proyectos de esta naturaleza, suele generar conflictos legales, retrasos e incrementos en los costos.
No cabe duda de que una conexión más rápida entre Santiago y Puerto Plata fortalece el comercio, el turismo y la integración económica de la región Norte. Sin embargo, también es cierto que Puerto Plata dispone de dos vías de acceso.
Mientras tanto, el Sur del país sigue esperando una inversión vial de gran impacto que permita reducir décadas de rezago. Esa región posee un enorme potencial para el desarrollo agrícola, turístico e industrial, pero continúa enfrentando limitaciones que afectan su competitividad.
El Gobierno haría bien en priorizar la modernización de la carretera Sánchez, el principal corredor que comunica a Santo Domingo con las provincias sureñas, como ocurre con la autopista Duarte. La ampliación de esta vía a cuatro carriles, al menos desde Baní hasta el cruce de San Juan de la Maguana, representaría una transformación significativa para toda la región.
Una carretera moderna y segura reduciría considerablemente el tiempo de viaje, facilitaría el transporte de mercancías, disminuiría los costos logísticos para productores y comerciantes, e impulsaría nuevas inversiones. Además, fortalecería la conexión con el naciente polo turístico de Pedernales, considerado uno de los proyectos estratégicos más importantes del Estado para las próximas décadas.
Asimismo, una infraestructura vial de mayor capacidad contribuiría a disminuir los congestionamientos que se producen con frecuencia, especialmente durante fines de semana, días feriados y temporadas vacacionales. Más importante aún: ayudaría a reducir el elevado número de accidentes de tránsito que cada año cobran numerosas vidas en esa carretera, muchas veces como consecuencia de la estrechez de la vía, la falta de carriles y el creciente volumen de vehículos pesados.
El desarrollo nacional debe concebirse con un criterio de equilibrio territorial. Las inversiones públicas no solo deben responder a las necesidades de las regiones que ya muestran un importante crecimiento, sino también convertirse en instrumentos para impulsar aquellas zonas que durante años han permanecido rezagadas.
Reporteextra.com no cuestiona la importancia de la autopista del Ámbar ni desconoce los beneficios que esta aportaría al Cibao. Lo que plantea es la necesidad de establecer prioridades que respondan a una visión integral del desarrollo del país.
La autopista del Ámbar puede esperar algún tiempo más sin que Puerto Plata quede aislada, pues la provincia dispone de vías que garantizan su conectividad. En cambio, el Sur necesita con urgencia una infraestructura moderna que impulse su crecimiento.
Ha llegado el momento de poner el foco en el Sur, en su potencial agrícola, industrial y ecoturístico. Una nación progresa de manera sostenible cuando las oportunidades dejan de concentrarse en los territorios que reciben mayor atención del Estado.
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