
Santo Domingo.-En un momento donde la transparencia, la experiencia y la integridad institucional son más que virtudes deseables, verdaderas exigencias ciudadanas, el nombre de María Estela de León Veloz, resalta con luz propia entre los perfiles evaluados para ocupar la vacante de miembro suplente de la Junta Central Electoral.
La decisión del Senado de la Repùblica, reactivar la comisión especial que en 2024 conformó el actual pleno de la JCE, esta vez para cubrir la salida de Iván Vladimir Félix Vargas, representa una oportunidad para enviar un mensaje claro: la meritocracia sigue siendo posible en la República Dominicana.
Y si hay una figura que encarna ese principio, es sin duda esta abogada y periodista orgullo del municipio de Bohechío, provincia San Juan.
Con más de tres dècadas de carrera dentro de la JCE, iniciada en 1992 por concurso público, María Estela, no solo conoce la institución: la ha vivido, la ha transformado y la ha defendido desde múltiples trincheras.
Desde sus días como digitadora en el primer centro de informática de la Junta, hasta su actual posición como Sub-Consultora Jurídica, ha demostrado que la estabilidad y la excelencia técnica no son incompatibles.
Su hoja de vida impresiona no solo por su longevidad, sino por su versatilidad institucional. Ha trabajado en áreas claves como Comunicaciones, Voto en el Exterior, Partidos Políticos, Compras y Supervisión Electoral. Ha sido parte de más de 14 procesos electorales, tanto dentro como fuera de la Repùblica Dominicana.
Este nivel de experiencia práctica en materia electoral es un activo que no debe subestimarse. Pero lo que realmente distingue a María Estela, es su dimensión humana y su compromiso con la equidad.
A diferencia de otras trayectorias que se agotan en lo administrativo, la suya trasciende hacia lo social.
Su activismo en favor de los derechos políticos de las mujeres, su liderazgo al frente de la Fundación + Mujeres Politicas, y su representación regional en el Centro de Mujeres de las Américas la convierten en una voz comprometida con una democracia más inclusiva y representativa.
En tiempos donde el descrédito, la apatía y el cinismo acechan a nuestras instituciones, figuras como María Estela de León Veloz, nos recuerdan que aún existe gente que ha hecho carrera con ética, conocimiento y vocación de servicio público.
El Senado tiene hoy una oportunidad sencilla, pero significativa: escoger no por conveniencia, no por nombre, ni por cuota, sino por mérito y trayectoria demostrada. Y si hay justicia en la memoria institucional de la JCE, María Estela debe ser la elección natural.
TD: PBD