Calificó de grave el caso que involucra al fiscal Aurelio Valdez, acusado de recibir 10 mil dólares de parte de Roberto Canaán, testigo en el caso Senasa.
El titular de la Dirección de Persecución del Ministerio Público, Wilson Camacho, afirmó que la corrupción en el sistema de justicia es de las peores formas de corrupción que pueden existir, “porque afecta la seguridad jurídica y hace que el derecho sea soluble en dinero”.
El procurador adjunto calificó de “grave” el caso que involucra al fiscal adjunto Aurelio Valdez Alcántara, acusado de recibir 10,000 dólares de parte de Roberto Canaán, testigo en el caso Senasa.
Valdez Alcántara es procesado tras una operación de “entrega vigilada” ejecutada por el propio Ministerio Público.
Ante la interrogante de si el hecho constituye una extorsión o un soborno, Camacho aclaró que la imputación formal es por soborno.
Según el procurador adjunto, el imputado solicitaba beneficios económicos a cambio de alterar el curso de las investigaciones que estaban bajo su responsabilidad.
El magistrado destacó que este caso es el resultado de un proceso de inteligencia y ejecución interna, diseñado para extirpar conductas ilícitas dentro de la institución. Asimismo, reiteró que la línea de acción trazada por la Procuradora General de la República y la Dirección de Persecución es de tolerancia cero.
“No ocultaremos, no taparemos y no toleraremos ningún acto de corrupción. Cualquier acto del que tengamos evidencia terminará en los tribunales”, advirtió.
Sobre la posible implicación de otras personas o la vinculación del imputado con otros casos previos, Camacho precisó que se trata de una investigación abierta.
Explicó que el arresto fue posible gracias a una técnica de investigación autorizada judicialmente, lo que permitió atrapar al implicado en flagrante delito.
Sostuvo que el Ministerio Público se encuentra recolectando pruebas adicionales para determinar si hubo otros procesos afectados por estas solicitudes de soborno.
TD: PLD





