
Cuando la Decencia es Institucional y la Deslealtad se Desenmascara…
Julio 31, 2025.
Jueves de TBT, Jueves de Caridad.
Articulo de: Ing. Rafael A. Sánchez C.
En estos días donde lo político y lo ético suelen marchar por rumbos diferentes, es refrescante —y profundamente patriótico— observar el gesto de la Primera Dama Raquel Arbaje Soni, junto a sus hijas Graciela Lucía Abinader Arbaje y Estela Abinader Arbaje, quienes han decidido rechazar beneficios estatales relacionados al controversial proyecto de extensión presupuestaria aprobado por la Cámara de Diputados.
Este acto, a todas luces voluntario, desinteresado y profundamente cívico, marca un ejemplo real de lo que significa predicar con el ejemplo desde la cima del poder. No hubo estridencia, ni cálculo, ni conveniencia. Hubo honor, conciencia ciudadana y educación hogareña: virtudes que no se improvisan, sino que se siembran.
Por el contrario, la respuesta del presidente de la Cámara de Diputados, Lic. Alfredo Pacheco Osoria, fue, con todo respeto, pobre, reactiva y desafortunada. Sacar a relucir —en tono agrio— que “144 diputados ayudaron al Presidente a llegar al poder”, constituye no solo una torpeza política, sino también una afrenta a la ética institucional y al sentido de Estado.
Como decimos en mi natal, histórico y glorioso Vallejuelo, olvidado por muchos pero ejemplo para todos:
“Sacaliñó… y enseñó el refajo.”
Sacaliñar, en el lenguaje popular del sur profundo, significa levantar o descubrir sin pudor lo que debía mantenerse oculto, y en este contexto, revela intereses personales, heridas abiertas o intenciones politiqueras.
“Enseñó el refajo” es otra expresión dominicana que sugiere que alguien perdió la compostura, dejó ver su desnudez emocional o expuso sin filtros su egoísmo o miseria interior.
Juntas, ambas expresiones son símbolo de deslealtad, desatino y deterioro del discurso político responsable.
¿Desde cuándo un gesto íntimo y familiar de principios debe ser respondido con una factura de favores partidarios? ¿Desde cuándo se cambia ética por clientelismo, y conciencia por chantaje histórico?
Y lo más preocupante: ¿cómo es posible que en pleno debate sobre el Código Procesal Penal en su totalidad —pieza medular para la administración de justicia, la lucha contra la impunidad y la redefinición de las garantías constitucionales, incluyendo las discutidas tres causales (vida de la madre, violación/incesto, inviabilidad fetal)— algunos líderes prefieran evadir lo jurídico para refugiarse en lo politiquero?
El gesto de la familia presidencial no fue un desplante ni una estrategia electoral; fue una proclamación silenciosa de integridad.
Y en ese mismo tono, el presidente Lic. Luis Rodolfo Abinader Corona respondió con altura, firmeza y elegancia institucional. Defendió el derecho de sus hijas a pensar y actuar conforme a su ética, sin dobleces ni imposiciones, como se estila en hogares donde se cultivan ciudadanos, no peones políticos.
No se reclama lo que se dio, sobre todo cuando lo que se dio te convirtió en uno de los más favorecidos del sistema que ahora criticas. La ingratitud, cuando se mezcla con poder, se transforma en traición silenciosa.
Y aunque muchos han usado —y abusado— de la frase “el fin justifica los medios”, atribuida al pensador renacentista Nicolás Maquiavelo, yo no creo que el diputado Alfredo Pacheco Osoria comprenda, aplique ni crea verdaderamente en esa doctrina, porque su reacción ni fue estratégica, ni inteligente, ni ética. Fue visceral, miope y contraproducente.
Como recordaba Séneca:
“Lo que de verdad vale no se compra con poder, sino con ejemplo.”
Y como enseñó Abraham Lincoln:
“Casi todos los hombres pueden soportar la adversidad, pero si quieres probar el carácter de un hombre, dale poder.”
Frase célebre de autoría propia:
“Lo que está mal, está mal, aunque lo haga Jesucristo; y lo que está bien, está bien, aunque lo haga Judas o Barrabás.”
Articulo de: Ing. Rafael A. Sánchez C.
DIOS ES BUENAZO…!!!