
Por: Ing. Rafael A. Sánchez C.
07 de Agosto 2025
“Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?”
Mateo 7:16
Democracia no es un colmadón político donde se venden candidaturas como si fueran plátanos maduros.
La República Dominicana se ha convertido en un mercado persa partidario, una feria desbordada de logos, siglas vacías, sellos gomígrafos, microempresas políticas y candidaturas desechables.
La pregunta fundamental es:
¿Qué sentido tiene tener más de 30 partidos políticos para una población de apenas 11 millones de habitantes?
Una mirada científica y comparativa
1. República Dominicana:
- Partidos políticos legalmente reconocidos (2025): 36
- Población total (proyección 2025): 11,200,000
- Población hábil para votar (padrón electoral): 8,114,000
- Relación partidos/población:
- 1 partido por cada 311,111 habitantes
- 1 partido por cada 225,944 votantes
1. Comparativa internacional:
- Chile (2025): 18 partidos legales / 20 millones de habitantes → 1 por cada 1.1 millones
- España: 14 partidos nacionales principales / 48 millones → 1 por cada 3.4 millones
- Estados Unidos: 2 partidos dominantes + 5 minoritarios significativos / 340 millones → 1 por cada 48.5 millones
Resultado:
La República Dominicana lidera deshonrosamente la región en cuanto a proporción de partidos políticos por habitante, sin que esto se traduzca en mejor democracia, mayor representación o eficiencia institucional.
Cuando la política se convierte en compraventa de patios
La proliferación de partidos no responde al interés colectivo ni a la pluralidad real de ideas. La mayoría de los llamados “partiditos” no representan más que negocios familiares, bisagras electorales y empresas de alquiler político.
Su objetivo es lograr una asignación económica del Estado, postularse sin intención de ganar y luego negociar apoyo a cambio de cuotas.
- Esto no es democracia.
- Esto es politiquería con disfraz de pluralismo.
El tablero político: tres barajas y un juego repetido
- PRM: El actual partido de gobierno, con estructura fuerte, base nacional y liderado por una figura que ha dado una lección de desprendimiento político: el presidente Luis Rodolfo Abinader Corona.
Su decisión de NO postularse para un tercer mandato, a pesar de tener el favor popular, lo eleva por encima del ego caudillista y lo acerca a los grandes estadistas modernos.
Eso se llama integridad, democracia y amor por el país.
- PLD: Partido con tradición, pero sin líder, sin rostro presidencial claro, sin narrativa fresca. Su base se mantiene, pero su norte se ha perdido.
El expresidente Danilo Medina Sánchez está políticamente ausente del ring electoral y arrastra una imagen erosionada por la historia reciente.
- FUPU: Partido que gira alrededor de un solo nombre, Leonel Antonio Fernández Reyna, candidato ya por tres períodos electorales consecutivos.
Un liderazgo que genera tanto fidelidad como fatiga. La repetición constante le resta novedad y le añade sospecha de caudillismo moderno.
¿Qué nos espera?
- Socialmente: El pueblo está más informado, pero también más confundido. La sobrecarga de opciones falsas genera apatía.
- Culturalmente: Se debilita el pensamiento crítico cuando se manipula la democracia para fines personales.
- Políticamente: Si no se produce una depuración de estructuras y una regulación de los partidos parásitos, el sistema podría colapsar por exceso de ruido e incapacidad de representar.
“Saber jugar las barajas será la gran victoria del pueblo dominicano.”
“No nos dejemos embaucar por las rebajas de la conciencia ni por las ofertas del populismo.”
“El precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores hombres.” Platón
“En política sucede como en las matemáticas: todo lo que no es totalmente correcto, está mal.” Edward R. Murrow
Reconocer lo bueno es también democracia
Este artículo no se escribe desde la pasión, sino desde la conciencia crítica.
Por eso también es justo reconocer la grandeza de los actos valientes y diferentes. Luis Abinader ha hecho historia.
Al renunciar a su repostulación, ha sellado su respeto al orden constitucional, se ha desapegado del poder, y ha demostrado que sí se puede servir sin querer eternizarse.
Eso es política con propósito. Eso es verdadera democracia.
Reflexión final
Hoy más que nunca, el pueblo debe pensar, comparar, y elegir con visión. No se trata de votar por simpatía ni por costumbre, sino por futuro.
Por: Ing. Rafael A. Sánchez C.
DIOS ES BUENAZO…!!!