Una investigación reciente advierte que el consumo habitual de azúcar podría estar acelerando el envejecimiento de la piel. Dermatólogos consultados señalan que este ingrediente cotidiano, presente incluso en alimentos aparentemente inofensivos, deteriora la firmeza y luminosidad del rostro con el paso del tiempo.
El daño se debe al proceso de glicación, en el cual el exceso de azúcar se une a proteínas como el colágeno y la elastina. Estos compuestos se vuelven rígidos y menos funcionales, lo que deriva en pérdida de flexibilidad, arrugas tempranas y una apariencia apagada, según explicó la dermatóloga Elizabeth Bahar Houshmand.
Estudios citados confirman que altos niveles de productos de glicación avanzada (AGEs) están directamente asociados con más arrugas y menor elasticidad, incluso en personas jóvenes. Los investigadores subrayan que una dieta con azúcares y carbohidratos refinados acelera visiblemente el envejecimiento cutáneo.

Los expertos advierten además que la glicación impulsa estrés oxidativo e inflamación crónica. Esto debilita la barrera de la piel y dificulta su capacidad para recuperarse de agresiones externas como el sol o la contaminación, según explicó el dermatólogo Anthony Rossi.
Las autoridades sanitarias recomiendan limitar los azúcares añadidos al 10% de la ingesta diaria, aunque la OMS sugiere reducirlos al 5% para obtener mayores beneficios. Sin embargo, gran parte de la población supera estas cifras, lo que favorece aún más el deterioro cutáneo.
Aun así, los especialistas aseguran que el daño no es irreversible. Reducir el azúcar, optar por alimentos integrales y aumentar la ingesta de antioxidantes puede mejorar la textura y luminosidad de la piel. También destacan la importancia del descanso, la hidratación y el manejo del estrés para mantener un cutis joven y saludable.
TD: PP






