
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, saludó al presidente de Rusia, Vladimir Putin, en la Base Conjunta Elmendorf-Richardson en Anchorage, Alaska.
Los dos líderes mundiales se estrecharon la mano.
Pisaron juntos la alfombra roja y posaron para una foto, pero no respondieron a las preguntas de la prensa.
Mientras el presidente Donald Trump y su par ruso Vladimir Putin se reunían en la pista de aterrizaje en Alaska, un grupo de aviones militares estadounidenses sobrevolaba la zona, incluyendo cazas y lo que parecía ser un bombardero furtivo B-2.

El presidente Vladimir Putin se unió al presidente Donald Trump en su limusina presidencial para salir de la pista rumbo a su reunión.
La decisión es inusual, especialmente para un adversario político. Cuando Trump quiso que el dictador norcoreano Kim Jong-un lo acompañara en su auto durante su reunión en Singapur en 2018, sus asesores lo disuadieron.
Pero esta es una era diferente para Trump, con diferentes asesores y objetivos. Y aunque su reunión presencial se ha ampliado para incluir asesores, es un indicio de que Trump y Putin aún tendrán un momento a solas, aunque sea un breve viaje en auto.
Los medios estatales rusos destacaron que el presidente ruso, Vladímir Putin, evitó su limusina Aurus para viajar junto al presidente estadounidense, Donald Trump, en su automóvil blindado después de que llegaron a Alaska para conversaciones bilaterales.
La agencia estatal rusa RIA Novosti informó que Trump invitó a Putin a acompañarlo en su vehículo y el presidente ruso aceptó.
Rusia 24 señaló que esto indicaba que las conversaciones entre los líderes ya habían comenzado.
Un presentador de Russia 24 describió el intercambio inicial entre los líderes como que Trump fue “extremadamente amigable con Putin”. El medio también elogió el “histórico apretón de manos” que Trump y Putin tuvieron en la pista.
TD: PEC