
En las evaluaciones de la gestión de Luis Abinader y el PRM, que el sábado cumple cinco años, se suele mencionar la comunicación como uno de los puntos débiles. Se habla de un supuesto fracaso en esa área, y se repite tanto que la mayoría lo asume como cierto. Pero no es una verdad absoluta. Y algo curioso es que similares conclusiones se han hecho y difundido en gestiones anteriores, muchas veces desde el propio oficialismo. Que el gobierno no sabe vender sus logros, es algo que se ha repetido, no solo ahora, sino en gestiones de la historia reciente, como las que encabezaron en su momento Leonel Fernández y Danilo Medina.
El modelo
Desde el primer momento, el presidente Luis Abinader dio señales de que sería el vocero de su propio gobierno. Se advertía entonces que era un modelo insostenible, pero sigue más vigente que nunca cinco años después y los resultados indican que la estrategia ha funcionado. Abinader tenía el reto, y en cierto modo lo ha logrado, de establecer una fórmula intermedia, en el que no se alejara de la gente pero que tampoco llegara a saturar. Fernández y Medina casi nunca hablaban, pero Hipólito Mejía se exponía demasiado. Abinader estaba llamado a optar por un híbrido, algo así como “ni tanto ni tampoco”.
Semanal, punto luminoso
En los últimos años, la Semanal ha representado la diferencia en materia de comunicación. Es un ejercicio en el que el gobierno muestra sus logros, pero los periodistas preguntan lo que quieran. Es casi seguro que los presidentes venideros repliquen esta práctica o utilicen un método similar. De hecho, Fernández lo hizo en la pasada campaña electoral y luego de las elecciones. Es un reconocimiento tácito de que el asunto funciona.
Convence y vence
Hay otro reconocimiento de la oposición al área de comunicación del gobierno. Una de las explicaciones de algunos opositores a los triunfos electorales del oficialismo es que aunque el país no anda bien, logra convencer al electorado. ¿Y entonces?
TD: PEC