Mercedes Luisa: el cumpleaños que nació de una inocencia de niño

Por Rodolfo Ramírez

Durante una parte de mi niñez tuve una hermosa creencia que, con el paso de los años, se convirtió en uno de esos recuerdos que uno guarda con especial cariño en algún rincón del corazón.

Yo creía que mi madre, Mercedes Luisa Ramírez ( Machín ) (Q.E.P.D.), cumplía años precisamente un día como hoy, 24 de septiembre.

¿Por qué lo creía?

Porque mi madre se llamaba Mercedes Luisa, y cada 24 de septiembre se celebra el día de Nuestra Señora de las Mercedes. Para aquel niño que fui, la explicación era sencilla: si el día era de Las Mercedes y mi madre también se llamaba Mercedes, entonces aquel debía ser, necesariamente, su cumpleaños.

Así funcionaba la lógica de la infancia: sencilla, inocente y llena de imaginación.

No recuerdo exactamente cuándo descubrí que aquella creencia no correspondía necesariamente con la fecha real de su nacimiento. Pero sí recuerdo el significado que tenía para mí aquel día. Cada 24 de septiembre era, de alguna manera, una fecha especial para mi madre.

Con los años comprendí que aquella equivocación infantil terminó regalándome algo mucho más valioso: una fecha para recordarla y rendirle homenaje.

Hoy, cuando llega nuevamente el día de Nuestra Señora de las Mercedes, el nombre de mi madre vuelve a ocupar un lugar especial en mis pensamientos.

MERCEDES LUISA RAMIREZ.

Pronunciar su nombre es volver por un instante a la casa, a la familia, a los años de la niñez; es regresar a un tiempo en el que la presencia de una madre parecía algo eterno, como si aquellas manos, aquella voz y aquel amor fueran a acompañarnos para siempre.

Pero la vida tiene sus propios caminos. Mi madre partió de este mundo y dejó ese vacío que solamente quienes han perdido a su madre pueden comprender plenamente. Sin embargo, también dejó recuerdos, enseñanzas, valores y, sobre todo, un amor que el tiempo no ha podido borrar.

Por eso, aunque sé que el 24 de septiembre no necesariamente fue la fecha de su nacimiento, para mí existe una razón sentimental para asociar este día con ella.

Porque así lo decidió mi corazón de niño.

Y quizá las fechas más importantes de nuestra vida no siempre son las que aparecen escritas en un documento. Algunas nacen de un recuerdo, de una experiencia, de una asociación inocente o de una historia familiar que permanece viva con el paso de las generaciones.

Hoy no quiero corregir al niño que fui.

Quiero agradecerle.

Porque aquel niño encontró una manera sencilla de unir el nombre de su madre con una celebración que se repetía cada año. Y gracias a aquella inocencia, cada 24 de septiembre tengo una razón más para detenerme, mirar al cielo y decir:

Madre, dondequiera que estés, hoy también te recuerdo.

Mercedes Luisa, mi madre, sigue viviendo en mis recuerdos, en mi historia y en todo aquello que de alguna manera lleva una parte de ella.

Y aunque la vida me enseñó que no necesariamente cumplías años un día como hoy, mi corazón decidió que cada 24 de septiembre sería siempre una fecha para celebrarte.

Feliz cumpleaños en mi memoria, madre.

Que Dios te tenga en un lugar de paz y de luz.

Tu hijo,

RODOLFO.

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