Ser ingeniero civil en la era de la inteligencia artificial: más oportunidades que amenazas

Interpretar datos, comprender los límites de los modelos y validar los resultados frente a la normativa constituye una nueva alfabetización profesional.

La incorporación de la inteligencia artificial (IA) a la ingeniería civil es una realidad. Hoy, herramientas de análisis, diseño y planificación, integradas con plataformas como ETABS, Civil 3D y BIM, permiten desarrollar modelos predictivos capaces de anticipar sobrecostos, retrasos y riesgos incluso antes de colocar la primera varilla.

Sin embargo, hay un aspecto que permanece inalterable: la responsabilidad profesional y la toma de decisión asertiva y oportuna corresponden al ingeniero, cuyo criterio es el que se considera válido.

 En República Dominicana, los planos los firma un ingeniero colegiado ante el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA), quien responde legalmente por la seguridad de la obra conforme a reglamentos como el R-001 para el Análisis y Diseño Sísmico de Estructuras. Es decir, la IA puede generar propuestas, pero es el ingeniero quien las valida, toma las decisiones y asume la responsabilidad.

Además, disciplinas como la geotecnia, la hidráulica o la mecánica de suelos presentan condiciones particulares que la IA aún no logra interpretar completamente. Incluso en cálculos relativamente sencillos es posible encontrar inconsistencias o el uso incorrecto de coeficientes. Solo un profesional con sólidos fundamentos puede reconocer cuándo un resultado generado por IA carece de sentido desde el punto de vista físico o estructural.

Por ello, interpretar datos, comprender los límites de los modelos y validar los resultados frente a la normativa constituye una nueva alfabetización profesional. A esto se suman competencias que ningún algoritmo puede sustituir: el criterio para decidir con información incompleta, la ética para priorizar la seguridad de las personas, y la capacidad de liderar equipos y comunicar soluciones.

Lejos de representar una amenaza, la IA abre oportunidades para quienes complementen su formación técnica con las nuevas competencias digitales, especialmente en áreas como: desarrollo de infraestructura resiliente frente a desastres naturales, gestión hídrica y drenaje urbano, administración digital de activos mediante BIM y gemelos digitales, desarrollo de materiales sostenibles y la economía circular, y el control de calidad basado en datos.

La investigación también cobra un papel cada vez más relevante. En la Universidad IberoamericanaUnibe, por ejemplo, se desarrolla un proyecto financiado por la Organización Mundial del Comercio para estudiar el potencial del sargazo como material viable para el sector construcción.

Aspectos irremplazables

Frente a este paradigma de la integración de la IA, el verdadero valor diferencial del ingeniero no será sobre el acceso o su uso, sino sobre la capacidad de utilizarla con criterio de rigor técnico y profesional. La tecnología potencia el trabajo profesional, pero el conocimiento científico, la experiencia y el juicio técnico, siguen siendo irremplazables.

En Unibe esa visión forma parte del proceso educativo. La universidad promueve un uso responsable de la IA mediante lineamientos institucionales, acompañamiento a los estudiantes a la hora de utilizarla, capacitación docente e integración de estas herramientas al modelo educativo MEU Plus.

Al mismo tiempo, fortalece la formación práctica de los futuros ingenieros civiles con pasantías, uso intensivo de software especializado, experiencias en el Laboratorio Integrado de Ingeniería Civil, LABIC, certificado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, y participación en competencias nacionales e internacionales. 

Gracias a estos elementos diferenciadores, su programa de Ingeniería Civil desarrollas las competencias técnicas, directivas y humanas más demandadas en el mercado. Además, cuenta con el Bachelor of Science in Civil Engineering, con doble titulación junto a Western Michigan University (WMU) o Florida International University (FIU).

La Ingeniería Civil continúa ofreciendo enormes oportunidades para transformar y mejorar la calidad de vida de las personas. Quienes eligen esta profesión tienen la posibilidad de explorar sus distintas áreas, y combinar ciencia, tecnología y criterio humano para diseñar la infraestructura que demandará el futuro. La IA será una gran aliada, pero el ingeniero seguirá siendo quien convierta la información en decisiones seguras, responsables y al servicio de la sociedad.

Sobre el autor

Erick Conde es ingeniero civil y ambiental con más de diez años de experiencia liderando proyectos complejos de energía renovable e infraestructura hídrica en América Latina y el Caribe. En la actualidad es director de la Escuela de Ingeniería Civil de Unibe. 

TD: PLD

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